Los parásitos
Los parásitos son “seres oportunistas” que necesitan invadir a otro ser vivo para sobrevivir pudiendo causarle daños en el organismo.

Estos parásitos pueden estar en el intestino de nuestras mascotas y al defecar contaminar el ambiente mediante huevos o larvas. Si una persona toca esos huevos y después se chupa las manos puede ingerirlos y contagiarse. Los adultos somos más resistentes, pero los niños pequeños y personas inmunodeprimidas como enfermos graves, mujeres embarazadas,… no, así que pueden contagiarse con más facilidad.

Vamos a comentar cómo afectan algunos de estos parásitos al ser humano.

Toxocara canis

Puede causar síntomas digestivos pero también puede causar lo que se conoce como “larva migrans”, en el cual las larvas del parásito pueden migrar a distintos órganos. Hay dos cuadros clínicos según el órgano afectado

– Sindrome larva migrans visceral: el hígado y el pulmón son los órganos afectados con más frecuencia, pudiendo hacer que fallen.

– Síndrome larva migrans ocular: produce ceguera y dolor ocular.

Ancylostoma

Los adultos viven en el intestino donde producen huevos que son expulsados al exterior con las heces. Al cabo de una semana se abren y sale una larva. Esta larva puede ser ingerida por una persona trás haber tocado un ambiente contaminado o atravesar directamente la piel incluso estando intacta. Estas inflamaciones pueden causar síntomas leves como erupciones con picor o síntomas más graves como diarrea, falta de apetito, debilidad, anemia, neumonía,…

Dipylidum caninum

Las pulgas se infectan cuando, durante su estado de larva, ingieren huevos o segmentos presentes en el ambiente. Este parásito hace que la pulga se mueva más lentamente y pueda ser ingerida por accidente tanto por nuestras mascotas como por nosotros mismos, pudiendo producir fuerte dolor de estómago, picor anal o diarrea.

Echinococcus sp.

Son pequeños parásitos que viven en el intestino de carnívoros , generalmente perros y más raramente felinos. A estos animales se les conoce como hospedadores definitivos y a penas les afecta, en algunos casos puede causar problemas gastrointestinales. Estos animales liberan el parásito con las heces contaminando el ambiente. LOs animales herbívoros y omnívoros, como el hombre, son lo que se conoce como hospedadores intermedios y al ingerir el parásito, éste migra hasta alguno de sus órganos produciendo un quiste conocido como “Quiste Hidatídico”. Si un perro ingiere este quiste, por ejemplo por comer vísceras de animales muertos, se contaminan y se cierra el ciclo.

En el hombre hay dos cuadros clìnicos producidos por eate parásito, siendo las dos muy graves:

E. granulosus: ocasiona un quiste que crece durante años pudiendo almacenar una capacidad de varios litros. Más del 90% se localiza en el hígado, en el pulmón o ambos pudiendo causar la muerte del individuo.

E. multilocilaris: da lugar a la formación de pequeños quistes interconectados y crecen expandiéndose por el órgano afectado. Se comporta como una masa tumoral infiltrante que, desde el hígado, invade poco a poco las estructuras vecinas, pudiendo ser mortal.

Por todo ésto concluímos e insistimos en la importancia de desparasitar adecuadamente a nuestras mascotas y recoger sus excrementos

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