Imágen de un gato

Los  gatos pueden reaccionar frente al estrés de diferentes maneras y con distinta intensidad. Incluso un mismo individuo puede reaccionar de forma leve en general y de forma intensa en un momento determinado.

Lo primero que tenemos que saber es que tipo de situaciones pueden producir estrés a nuestros felinos. El gato en su origen, gato africano, era un animal solitario y muy territorial, por eso cualquier cambio en su ambiente puede afectarle:

–       Cambios de domicilio

–       Cambios en el propio domicilio (obras, reformas, cambio de mobiliario,…)

–       Cambios en la rutina del propietario (pasar más o menos tiempo en casa, cambio de horarios,…)

–       Salida o entrada de nuevos individuos, tanto personas como animales y especialmente la llegada de un bebé

–       Demasiados gatos en una misma casa

–       Demasiadas visitas

–       Viajes o ausencia prolongada del dueño

–       Ruidos bruscos, ruidos por obras en lugares cercanos, ladridos de perro,…

–       En general cualquier cambio

Lo siguiente que debemos hacer es reconocer los signos que nos muestra nuestro gato. Al ser un animal solitario tiende a disimular cuando no se encuentra bien, ya que en la naturaleza no podría mostrar que se encuentra mal porque sería presa de otros animales o perdería su territorio. Aunque ahora el gato está bastante domesticado mantiene parte de este instinto y debemos estar muy atentos para darnos cuenta de cuando puede encontrase mal. Algunos de los signos que nos muestra cuando está estresado son:

–       Pérdida o aumento de apetito

–       Pérdida o aumento del acicalamiento

–       Permanecer quieto más tiempo

–       Disminución del juego

–       Orinar o defecar fuera de su bandeja sanitaria

–       Aumento de arañazos verticales en diversos lugares de la casa y bien visibles

–       Agresividad hacia personas u otros animales

–       Negación del contacto

–       …

Por último debemos saber qué podemos hacer si nos encontramos frente a esta situación, ya que existen una serie de enfermedades recurrentes asociadas al estrés en gatos que pueden poner en riesgo la salud de nuestra mascota: cistitis idiopática, asma felino, colitis crónica, alopecia (pérdida de pelo), hiperestesia felina, autoinmunidad, acné, enfermedades de la piel, infecciones crónicas,…

Por eso debemos acudir al veterinario para que estudie nuestro caso y ponga un tratamiento adecuado lo antes posible. Este tratamiento puede incluir diferentes pautas, tu veterinario decidirá cuales de ellas son las más adecuadas para tu gato:

–       Cambiar la situación que produce estrés en caso de que se pueda

–       Terapia con feromonas en el ambiente (Feliway)

–       Enriquecimiento del ambiente

–       Estimular la actividad y el juego

–       Flores de Bach

–       Alimento o suplementos alimenticios

–       Medicación para disminuir la ansiedad

–       Si el problema es que hay demasiados gatos deben tener un número adecuado de bandejas sanitarias, comederos, camas,….

Como vemos es importante evitar y controlar el estrés de nuestros pequeños felinos, ya que se trata de animales muy sensibles y, aparte de pasarlo mal, puede terminar en problemas de salud.

No dudes en consultarnos si crees que tu gato puede estar ante esta situación o si quieres prevenir su estrés frente a un cambio que se avecina.

¿Alguna vez os ha pasado esto? ¿Sabíais que vuestro gato estaba estresado?

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